"Pude quitarme ciertos prejuicios"


La cantante acaba de editar el disco Vivir es hoy, donde fusiona folklore con otros géneros. De la explosión de los 15 a su etapa de madurez.

Luego de más de cuatro años, La Sole sacó un disco totalmente suyo: Vivir es hoy. El título, antes que buscar originalidad y definir un momento, responde a una actitud. “La vida es una misma para todos, dicen que estamos preparados para soportar lo que nos toca –recita, recordando su tema ‘El tiempo (tierra mía)’–. Creo que a todos nos toca una cuota de dolor, pero para mí la medida del dolor y la medida que podemos soportarlo a veces no son las mismas. Nadie zafa de situaciones adversas de la vida, y está en uno cómo las lleva adelante. He conocido gente que la pasó muy mal, la pasa muy mal y, sin embargo, no tiene esta cosa de ir como un mártir. Valoro mucho eso en la gente.”

La casi declaración de principios viene a cuenta de la festividad que caracteriza sus trabajos que, en esta oportunidad, tiene un tinte maduro. “Puede ser, no lo analicé así –concede–. Me cuesta encontrarle un resumen en palabras porque, para mí, son muchas las sensaciones que me transmite. No es un disco de concepto, claro está, pero puedo decir que me gusta. Y eso me pone muy contenta.”

Si esa sencillez, que también puede ser tomada como marca de fábrica, hace unos años parecía responder a un optimismo de tipo infantil, ahora, adulto, resulta más atractivo. “Ojalá así sea –vuelve a conceder, en esta oportunidad con el agrado de quien se siente elogiada–. Estoy en una búsqueda constante en cada disco; este me llevó mucho tiempo. Lo que estuve buscando es entender un poco lo que la gente espera de mí, y lo que soy, en definitiva. Porque a veces las cosas parecen claras y no son tan claras. La gente me ve como una persona energética, optimista, sonriente, entonces hay como conceptos que tiene el disco que tienen que ver con eso. Pero, por otro lado, no me quiero quedar sólo en eso, siento que ya han pasado muchos años de carrera artística y si algo aprendí lo tengo que plasmar también. Y sobre todas las cosas ser muy sincera.”

Algo que, si alguien tenía dudas, escuchando Vivir es hoy las puede despejar: Sole no vende lo que no es, y eso incluye tanto destrezas como limitaciones.

–¿Te pasó en otros discos que algunos temas te hicieran “ruido”?

–Con el tiempo sí. Lo que pasa es que yo empecé mi carrera con 15 años. A todos mis discos los quiero mucho, son el reflejo de lo que era en su momento, pero también es cierto que con los años uno va aprendiendo que hay canciones que necesitan un tiempo de madurez en uno mismo. Algunas son amor a primera vista y no falla, como me pasó con “Aleluya” acá: se me puso la piel de gallina el primer día que la canté; “ya está, no tengo ninguna duda”, dije. Y después hay otras que son como la ropa: te la vas probando, y un día estás de buen humor y decís: “Este color me sienta bien”, y hay otras que te las probaste una vez y decís: “¿Por qué me compré esto?, nunca lo usé, nunca me lo puse.”

–En todas las profesiones pasa que, al ver para atrás, uno puede llegar a decir “¿¡qué hice!?”

–(risas) No tenemos mucha memoria, ¿no?

–Pero los discos siguen estando y se escuchan seguido.

–No reniego de ninguno. Lo que pasa es que no creo que todo lo que un ser humano haga esté mal, ni todo bien. Si en esa mezcla el resultado es positivo, es que está bien. En mi carrera no es que la pegué todas las veces que hice un disco o un espectáculo: lo importante, o lo bueno, es que hace 20 años que me dedico a esto, hago lo que me gusta y con el tiempo cada vez me doy más libertades. Capaz porque te va importando un poco menos lo que te puedan decir o porque la permanencia te da esa seguridad de jugarte en algunas cosas. También siento que ahora soy mucho más clara conmigo. Hay muchos análisis para hacer. Yo empecé mi adolescencia con la carrera; es una etapa difícil, polémica en la vida de cualquiera. Como dice una de las canciones del disco: nunca tuve tan claras las cosas. Si todos supiéramos cómo manejarnos en la vida y qué hacer, y bueno, la verdad que… ni siquiera sería un placer.

Ríe franca y sin pedir permiso: además de 20 años de carrera, en los últimos años Soledad vivió la experiencia de la maternidad, y no es que saque chapa, pero tampoco parece sentir que debe andar dando explicaciones porque sí.

–¿En lo de los permisos están incluidos los temas muy bailables de otros géneros, como la cumbia?

–No fue buscado a conciencia. A mí, particularmente, (el disco) Raíz (grabado con Lila Downs y Niña Pastori) me reveló una cosa muy importante, que es quitarme ciertos prejuicios que a veces uno tiene con algunos géneros. Los géneros no son estrictamente lo que eran años atrás, la gente está mucho más abierta también, y está mucho más acostumbrada, por lo menos a ver a Soledad haciendo otras cosas; me dio esa licencia. De todas formas agarramos una cumbia, que es “Cómo te voy a olvidar”, el tema que hago con mi hermana, y la trajimos para este lado. O sea, al revés de lo que muchas veces hemos hecho, que agarrábamos temas puramente folklóricos y los intentábamos llevar hacia otros terrenos. Y me pareció descubrir que era mucho mejor agarrar temas de otro lugar y traerlos a nuestra manera; rinde mucho más y nos sienta mucho más cómodo. Siempre estamos en la búsqueda de la fusión perfecta. Capaz que me muero y nunca la encuentro, pero por lo menos es mi intención. Esas canciones que cuando empiezan a sonar la gente no se pregunta qué es: me gusta, listo; no tiene otro análisis.

–Hace poco dijiste que ya habías hecho lo mejor de tu carrera, ¿es así?

–Acá, en Argentina, creo que sí. No musicalmente hablando, me refería a lo que logré. En el ’96 o ’97, entre febrero y marzo hice más de 60 presentaciones; 30 Gran Rex en un año y medio; mis dos primeros discos son Disco de Diamante, que es un premio en esta compañía (Sony), pero no hay muchos casos; esos dos discos compitieron por el primer puesto de venta. Esas cosas para mí no se vuelven a repetir. Acá no. ¿Qué más puedo pedir? Y, además, después de eso sigo instalada. Siento eso. Pero no lo digo como una cuestión de ya está. Para mí no está. Ahora es como que viene la otra parte. Creo que no voy a volver a repetir eso porque, además, tampoco se venden tantos discos como antes, pero sí pueden venir momentos buenísimos.

–¿Cuál sería la otra parte?

–La musical. Creo que fui un fenómeno, pero más social que musical. Ese es mi análisis sobre Soledad. Me he convertido en una buena intérprete, que tengo una buena voz, reconocible, propia, y lo que me gustaría ahora es seguir creciendo musicalmente para dejar algo, si es que tengo que dejar algo para compartir con la gente.

–En ese sentido, así como en su momento estudiaste canto, ¿ahora estás estudiando música o leyendo para incorporar otro tipo de lírica?

–Leyendo, sí, creo que se aprenden muchas cosas. No soy metódica para componer, pero cuando termino un libro me vienen ideas, palabras, y eso es a lo que quiero dedicar más tiempo. Cuando empecé a estudiar canto pude ampliar mi registro, después estudié con una maestra que me enseñó otro tipo de técnica más popera (venía con una técnica más antigua), y es la que me salvó de los nódulos y es la que sigo repitiendo antes de cada recital. Porque la voz es infinita si uno quiere: es también cómo ponés el cuerpo, cómo manejás el aire. Me encantaría poder seguir indagando en eso. Y la música es mi materia pendiente, pero creo que hoy por hoy hago demasiadas cosas y por suerte estoy en movimiento; y la música es la parte que menos me tienta de todas.

–Volviendo un poco al principio: ¿cuál fue el dolor que te tocó soportar?

–No puedo decir nada, siento que soy una persona feliz, no he sufrido grandes pérdidas. Tuve adversidades, pero para mí no lo son. A lo mejor porque soy una persona que lo ve todo positivo y voy para adelante, siempre para adelante. ¡Qué otra cosa nos queda! Si no, ¿para qué queremos la vida?

Crecimiento en tevé y como mamá

En los últimos años, además de por sus actuaciones, Soledad también fue noticia por la maternidad (de dos nenas) y por el programa Ecos de mi tierra (Tv Pública). Con la distancia que corresponde entre uno y otro, ambos fueron importantes para esa nueva perspectiva sobre las cosas y las personas. “Creo que Sabina decía que los discos se abandonan porque si no siempre los estarías cambiando. Creo en eso. Y creo que la maternidad y formar una familia indudablemente cambia las cosas de lugar, las prioridades; parece que de repente te sacan un par de anteojos que tenías puestos y ves de otra manera. Hay cosas que decís: esto no es importante para la vida; y en algunos puntos tenés una claridad que antes no tenías. Antes me gustaban muchas canciones, y ahora tengo otra selección”.

– ¿Y el programa te permitió escuchar músicas y gente de otra manera?

– En los últimos tiempos lamentablemente ya no tanto porque a lo mejor grabo el living y solamente escucho lo que se toca ahí, porque la música se graba aparte. En un momento se grababa todo como si fuese en vivo; pero es cierto, ahí crecí mucho. Porque hay una cosa que perdí o que no tuve casi nunca y que si han tenido muchos folkloristas de antaño, que es la cosa de la bohemia, de poder estar en la peña, de poder descubrir otros artistas, poetas. A mí esas cosas me llegan pero sin conocer la cara de la gente. Y el programa me dio la oportunidad de abrirme. También fue entender que a veces uno se pone en el lugar de no entender el por qué funcionan ciertas cosas, o por qué funcionan otras, y después entender que nada es casualidad: todo artista está en ese lugar porque lo merece, se ha esforzado, y que al público no hay que subestimarlo; a ningún tipo de público, ni el que es popular ni el que es más de nicho. Ahí aprendí también eso, porque me conmovieron muchas cosas que nunca pensé que me iban a conmover y con otras por ahí no tanto.

En busca de su productor

Gian Marco Zignago, el músico y productor peruano con el que Soledad empezó a maravillarse a partir de las redes sociales, finalmente fue uno de los productores de Vivir es hoy. “Hace muchos años vino a la Argentina e hizo un comentario muy positivo sobre mí, pero casi ni nos cruzamos, aunque nos empezamos a mandar mails. Yo tenía la fantasía de generar una especie de encuentro Latinoamericano de este tiempo, y él era uno de los que tendría que estar.” Sole dice que no estaría a la altura de él y de Carlos Vives, por ejemplo, pero sí “para aprender”. Aunque también podría aportar mucho, como lo muestra “Dame una sonrisa”, el tema de su disco que canta con Vives. “Y cuando estaba preparando Canciones a la carta Latinoamérica -continúa- había un cover de un tema de él, que lo hice en Cosquín hace dos años. Y él puso en Twitter que le había gustado mucho, que era su consentida y que lo sepa todo el mundo. Ahí empezó todo para este disco.”

La sole se adapta

Si bien uno de sus fuertes son los escenarios, hace un rato que Soledad no se presenta con disco propio como lo hará el 29 y 30 de mayo en el Teatro Ópera Allianz. “El show depende de un montón de cosas –cuenta–: de la hora que te toque subir al escenario, del tiempo que te dan, si el público está lejos o cerca, si está con algunas copas demás o no, y yo soy de esas personas que se va amoldando a las circunstancias. Me divierte mucho ser artista popular por ese motivo. Aunque todavía me falta mucho. Y sigo teniendo el respeto al escenario que hace falta.

–O sea que nada de miedo.

–Cosquín me sigue poniendo muy nerviosa, por ejemplo. Creo porque tiene que ver con que es un festival que está muy en el foco, es una gran vidriera de los medios de comunicación. Pero eso también es parte de lo lindo de esto.

Para pocos

El 18 de marzo, Soledad presentó con un show íntimo algunos temas de Vivir es hoy. Interpretó “Cuando me abandone el alma”, “Eres”, “Dame una Sonrisa” (el corte de difusión), “Como te voy a olvidar” y “Aleluya”.

Soledad presentará Vivir es hoy en Buenos Aires
los días 29 y 30 de mayo en el Teatro Ópera Allianz. Corrientes 860.

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5 Comentarios

  1. Karina
    2 de abril de 2015
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    Nos encontraste desde e da primera vez qué fuiste revelación. Te adoramos Sole.

  2. Laura Dominici de Espíndola
    2 de abril de 2015
    Responder

    Quisiera agradecer el gesto de generosidad de Soledad en la última Fiesta Nacional del Chamamé, cuando llamó a nuestra pequeña hija Jorgelina a compartir con ella el escenario. Solo los grandes de verdad lo hacen! Gracias querida Soledad por tu corazón tan noble! Un saludo desde Corrientes y ojalá Dos quiera que nos volvamos encontrar. Graciassss! Laura, Jorge y Jorgelina Espíndola

  3. OIL THOMAZ NEVES
    5 de abril de 2015
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    La conoci hace poco tiempo, pero se engrandecio mi vision sobre Argentina solamente con su arte. ( Escuzas por mi Portuñol). Retorno à música, onde nunca estive antes, para resgatar as preciosidades do meu tempo de juventude, no campo da música. e no caminho encontrei uma pérola chamada Soledad… Cariño a ud!

  4. liliana
    6 de abril de 2015
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    Esa es La Sole, toda generosidad y nobleza con una gran sencilles y un enorme corazon..
    una grande si si …. De perfil bajo….. No se puede no adorarla…
    genia ……exitos con este hermoso cd.

  5. marcela busmail
    7 de abril de 2015
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    hermosa cancion con el gran zeze di camargo,estrella fugaz,muy bien cantada,bien la Sole y la voz dulcisima de nuestro gran Zeze!!! cdo viene a la Argentina la dupla mas gde de la musica del Brasil?????????????

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