Soledad en Bahia Blanca


Con alma, corazón y vida

Si bien han transcurrido casi diez años desde que aquella chispeante adolescente nos visitó por primera vez, Soledad Pastorutti plasmó su actuación en la tarde-noche de la víspera con los mismos ingredientes de entonces: entrega, entusiasmo y espontaneidad. En su actual realidad, la ahora señora de Arequito exhibe su rasgo más fuerte, consistente en la autenticidad de su rol artístico, lejos de cualquier acartonamiento. Sabe positivamente que ella es un “bien” argentino del canto y que su rol está grabado ya en la preferencia de su público como una marca registrada de tipo y forma para analizar sus recitales, esencialmente si se apoyan en el folklore. En otro capítulo del programa “Bahía vive”, durante una hora y media, ayer desplegó en el Parque de Mayo todos sus recursos estilísticos, aprovechando la buena disposición de un escenario abierto y de ingreso masivo (acertada inquietud de la municipalidad).

Temas de sus últimos compactos se alternaron con los clásicos y otros legendarios, por caso “La vieja o Entre a mi pago sin golpear , en los cuales la Sole ventiló su autoexigencia para acompañar el dinámico ritmo con los movimientos de su cuerpo. Como siempre, despertó el diálogo con el público alternando ocurrencias magnificadas con sus acostumbrados gestos y ni hablar de las corridas o saltos, ya no tan frecuentes como cuando tenía 17 años, pero aún notables. Apoyada en su equipo de siete músicos –entre ellos los “históricos” Laucha Calcaterra, Beto Arauco y Silvi López, estupendo en el bombo legüero– la cantante interpretó el conocido vals Que nadie sepa mi sufrir , la chacarera Déjame que me vaya y hasta le dedicó a un señor que llegó de Sierra de la Ventana el tango de Cacho Castaña Garganta con arena. Luego subió al escenario su hermana Natalia y entre ambas alternaron zambas tradicionales (La López Pereyra , Agitando pañuelos y De mi madre ), y cuando perfilaban la parte final surgieron creaciones conocidas, caso Alma, corazón y vida, Todos juntos y hasta aquel caballito de batalla que Soledad impuso en todos lados: A Don Ata.

Simple, simpática, segura y con el control escénico que hace a sus actuaciones, la joven artista mantiene la tan agradable forma de conducirse ante la gente, acopiando el afecto mayúsculo que de ese público recibe. El tiempo acomodó la trayectoria de Soledad Pastorutti, ordenando su rumbo artístico hasta esta realidad en la que reparte su talento con otras expresiones (cine o TV). De todos modos, su contacto más fuerte con los argentinos se plasma con el canto en vivo y en directo.

FUENTE: LA NUEVA PROVINCIA

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1 comentario

  1. Francisco
    13 de octubre de 2012

    Sole. Que hermoso el recital en Bahía. No sabés lo que es llegar a a casa apoyar la cabeza en la almohada y seguir movilizado. Y hoy escuchar los temas con mi hijo y mi señora. Y ni hablar (como especialista en Marketing que soy), contándoles a todos tu dedicación arriba del escenario brindarte más que el 100% al público, y lo que más valoré, es que embarazada, con lo que significa, nunca dejaste de brindarte a nosotros, con el poncho, zapateando, bailando.

    Un beso muy grande, y que tu éxitos sigan.

    Vos decías que no entendés porqué pudiste mantenerte tantos años como artista., por tu humildad, sencillez y calidez, que muchoo lo tienen pero se olvidan cuando llegan.

    Saludos,

    Francisco