Soledad triunfó en Uruguay


Soledad se presentó en Montevideo y se refirió al boicot en su contra

Soledad Pastorutti se presentó anoche en Montevideo tal como estaba previsto. Durante el recital en el Teatro Metro, la cantante folclórica se refirió al boicot que propusieron varios internautas durante la semana. Los e-mails la acusaban de sostener económicamente a los asambleístas entrerrianos, que protestan por la instalación de la pastera Botnia, e instaban a no asistir al show. “Se han dicho mentiras y no voy a responderlas, ustedes saben lo que pienso sobre el tema del medio ambiente y que no debe separar a dos países hermanos que tienen una historia común. Nada más y muchas gracias por creer en mí y estar aquí“, afirmó Soledad poco después de comenzar el recital. Luego, la cantante folclórica presentó las canciones de su último disco, “10 años de Soledad”. El correo electrónico que circuló durante la semana acusaba a La Sole de “organizar recitales para generar fondos en pos de la lucha de los piqueteros (sic)”. Y pedía un boicot a al afirmar que “asistir al recital de Soledad es apoyar los cortes de los puentes”. “La comunidad uruguaya, y especialmente todos aquellos que estamos vinculados al turismo, deberíamos expresar nuestro repudio a la presencia de esa pro-piquetera en Uruguay”, aseguraba el texto que circuló en la red. (CLARÍN)

Soledad cantó pese al complot
MONTEVIDEO.- El conflicto por la construcción de una planta de celulosa que enfrenta a los gobiernos y grupos de vecinos de la Argentina y Uruguay se metió en el recital que dio anoche en Montevideo la cantante Soledad Pastorutti. Una cadena de correos electrónicos circuló en los días previos en Uruguay invitando a boicotear los recitales que durante el fin de semana da la cantante en la capital uruguaya, por su presunto apoyo al bloqueo de puentes que realizan argentinos opuestos a la construcción de la planta de celulosa de la finlandesa Botnia.
“Se han dicho mentiras y no voy a responderlas, ustedes saben lo que pienso sobre el tema del medio ambiente y que no debe separar a dos países hermanos que tienen una historia común. Nada más y muchas gracias por creer en mí y estar aquí”, afirmó Soledad poco después de comenzar el recital. Decenas de uruguayos de todas las edades vibraron con las canciones de la argentina que presentó su último disco, “10 años de Soledad”.
Uno de los correos electrónicos que circuló en Montevideo señaló que “la misma Soledad que desde el primer piquete de los entrerrianos organizó recitales para generar fondos en pos de la lucha de los piqueteros ahora se presenta en Montevideo”. “La comunidad uruguaya, y especialmente todos aquellos que estamos vinculados al turismo, deberíamos expresar nuestro repudio a la presencia de esa pro-piquetera en Uruguay”, indicó el mensaje difundido por internet. Según la nota, “asistir a los recitales de Soledad es apoyar los cortes de los puentes que realizan los entrerrianos”, habitantes de la provincia argentina de Entre Ríos, ribereña del fronterizo río Uruguay y localizada frente a la localidad uruguaya de Fray Bentos, donde se construye la planta.
Fuentes de la empresa Sony BMG, encargada de los recitales, señalaron que “Soledad no promovió, ni mucho menos dio dinero”, a quienes mantienen cortados los puentes entre Argentina y Uruguay. Grupos de vecinos de la provincia argentina de Entre Ríos cortan los puentes como forma de protesta por la construcción en Uruguay de la planta de celulosa de la empresa finlandesa Botnia, que según afirman causará daños al medio ambiente de la zona, lo que es negado por las autoridades uruguayas y de la empresa. (LA NACIÓN)

Boicot a una folklorista

A sala llena se celebró ayer el concierto de la argentina Soledad Pastorutti en el Teatro Metro de Montevideo, a repetirse hoy domingo, pese al llamado a boicot hecho a través de un mail anónimo que circuló en cadena.

El texto rezaba “deberíamos expresar nuestro repudio a la presencia de esa pro-piquetera en Uruguay. A los uruguayos con poca memoria, debemos recordarles que asistir al recital de Soledad es apoyar a los cortes de los puentes de los entrerrianos”. Y concluía “a Soledad no hay que comprarle una sola entrada, nada más; ni siquiera ir a gritar nada; no molestarse en llevar pancartas ni banderas, nada de eso; ignorarla y boicotearle el bolsillo; que aprenda que no se puede chiflar comiendo gofio”.
En respuesta a este mail, el representante de Sony Uruguay -editor de sus discos-, Eduardo Fontdebon hizo llegar una carta abierta a los medios donde expresó “conozco a La Sole desde sus 15 años y sé perfectamente lo que piensa. Es lamentable cómo algunas personas denigran al éxito y al triunfo de un artista sin conocer la verdad, más aún con la talla de Soledad, quien ha estado presente en Uruguay, siempre que se le solicitó, colaborando con nuestro país, cantando canciones de artistas uruguayos, por solicitud nuestra (Alfredo Zitarrosa, Washington y Carlos Benavides, El Sabalero), dándole muchísima importancia sí, a la preservación del medio ambiente, pero nunca al bajo precio (como lo sucedido por los piqueteros)”. La cantante había apoyado expresamente la causa antipapeleras declarando su admiración por la gente de Entre Ríos “que lucha por la preservación del medio ambiente”, y cantado en enero de 2006 ante 30 mil personas en el corte de la Ruta 136. También entonces actuó el músico Antonio Tarragó, que ha brindado apoyo económico a los piqueteros que cortan las rutas internacionales.
Soledad Pastorutti no es la primera figura pública que se expide públicamente sobre el conflicto en torno a las pasteras que enfrenta a Argentina y Uruguay. Tampoco la primera música que se expide en torno a un tema que trasciende el arte y que le importa. Desde que el mundo es mundo el carisma va adjunto a los creadores de canciones. Y ellos saben que lo que expresen como “integrantes carismáticos” de la comunidad, será escuchado con un aura de atención especial, extasiada, conmovida.
El punto es qué mensaje decide colar el artista al expresarse desde su (siempre válida) sensibilidad, y la confusión que puede armarse al respecto. Sea Irlanda, el Tibet o una campaña electoral local, cada artista decide si es pertinente o no tal ejercicio del vínculo arte-idea, tal aprovechamiento de su carisma. Pero no canta mejor ni peor tras la expresión de una idea adjunta. Lo triste es que se ataque la sensibilidad de un artista, no sus ideas. Que se le descalifique y desee que ‘le vaya mal’. Aunque por expresar una idea ese artista ataque sensibilidades, no es sensible invertir la ecuación. Aun politizado, el artista es siempre un artista. Y el público público. Más vale auditorio indiferente y vacío, que tomates arrojados como en tiempos de Shakespeare o cazas de brujas que cometan un crimen menos político que trágico para el alma humana: el de la sensibilidad. (DIARIO LA REPÚBLICA – URUGUAY)
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