Natalia en Gente


“Siento que estoy abriendo mi propio camino”

Como toda leonina, soy una mujer de mucho carácter. Decidida, fuerte… Siempre me arreglé sola. Incluso cuando estaba en el colegio. Me gustaba hacer la tarea, no necesitaba ayuda. Y cuando cursaba la facultad me levantaba a las tres de la mañana a estudiar”, cuenta Natalia Pastorutti (24), y todo ese fuego interior que le permite seguir puede demostrarlo. Así se la ve, segura, posando en Mar del Plata, adonde llegó para cantar en el World Football Idol que condujo Diego Maradona.

A los 12 subió por primera vez a un escenario junto a su hermana, Soledad (27), entonces de 15. Y a partir de allí compartieron shows a lo largo de toda la Argentina, Uruguay, Chile y Paraguay, para más tarde llegar a Europa, Estados Unidos, Canadá e Israel; en total, más de mil recitales.Pero no todo es música en la vida de Nati: en marzo se recibió de abogada en la Universidad del Salvador, y ya está cursando las últimas materias para obtener el título de escribana pública. Y como si esto fuera poco, tomó coraje y se sumó al Circo de las estrellas de Susana Giménez. Entre trepadas al trapecio, piruetas y acrobacias, ella y el público descubrieron que tan mal no le caía la vida circense. ¿Resultado? Después de trece semanas terminó como la vencedora del reality, dejando en segundo lugar a Paula Trápani, seguida por Pasta Dioguardi, Gastón Ricaud, Agustina Córdova y Pablo (ex Pablito) Ruiz. La recompensa a tanto esfuerzo fue el premio que se llevó la escuela rural que amadrinó Natalia: una cocina, ocho camas con colchones –y sus respectivas sábanas y frazadas–, un botiquín de primeros auxilios, 400 libros, alimentos, un equipo de música y un viaje a Buenos Aires para alumnos y maestros. “Nati es lo mejor que nos pudo pasar. Ella es una chica muy buena. Su ayuda significó mucho para todos nosotros”, declaró uno de los docentes de la Escuela Nº 219 de Anca Juli, en la alta montaña tucumana, acostumbrado por años a padecer necesidades.

EL CIRCO SOLIDARIO. “No me acuerdo de haber ido al circo de chica. Era difícil que llegaran a Arequito. Pero sí conocí a una familia circense. Los hijos del matrimonio cursaron la primaria conmigo durante un par de semanas. Después se fueron. Tenían una vida muy agitada: iban presentándose de un pueblo a otro. Bah, no sé de qué me asombro, si con Sole hace más de diez años que caminamos y caminamos escenarios…”, comenta la menor de las Pastorutti. “Es un arte apasionante. Por eso, con mis compañeros decidimos continuar estudiando. Después de haber ganado me siento fuerte, como si pudiera lograr todos mis sueños”.
Fueron ocho semanas de entrenamiento –cinco horas diarias de lunes a viernes– y tres meses compitiendo. “Acepté la propuesta porque me gustó el formato y por el fin solidario. La primera vez que viajé a Tucumán para encontrarme con los chicos de la escuela, tuve que ir en helicóptero: no había otra forma más directa. Cuando llegué me contaron todas sus historias de vida. Eso me emocionó mucho. Los techos estaban rotos, dos de los nenes tenían que quedarse a dormir en camas improvisadas con ladrillos. Es difícil imaginar todo eso, y es mucho peor cuando lo ves. Están alejados de todo, y muchos llegan a caballo o a pie. Ahora todo eso va a cambiar”.

VA POR MAS. Con todo lo logrado, Natalia no frenó. En menos de un mes presenta su primer disco solista –Me dejo andar–, con el respaldo de Sony BMG, bajo la supervisión de Guillermo Vadalá. “Este es el mejor momento de mi vida. Estoy muy contenta con todo lo que logré. El título, el reality y lo que es mejor: ¡mi presentación oficial dentro de la música!”, explica. “Y pensar que cuando era chica quería estudiar para ser ama de casa… (risas). Después, con el tiempo, quise ser escribana, y para eso ahora me falta muy poco… El disco es algo muy esperado. No sólo me doy el lujo de cantar con mi hermana, sino también con Axel. Tengo temas compuestos por Marcela Morelo, Luly Pizarro, Pablo Cordero y Fernando López Rossi. Lo que busqué fue un sonido fresco, más pop”.

Abrir ese camino propio no fue fácil para Nati. No porque no tenga condiciones, sino porque la imagen y la carrera de su hermana Soledad siempre están –y estarán– presentes. Desde fines del 2006 se prepara junto a su equipo de trabajo para el estreno del álbum, que fue tomando cuerpo en sus pocos ratos libres. Sus mañanas las pasaba en el estudio El Santito, en Belgrano, ensayando y grabando, ensayando y grabando. “No me preocupó ese esfuerzo. Soy muy tenaz en todo lo que emprendo; ésa es mi mejor característica. Y ya siento que estoy abriendo mi propio camino”, explica.

SON AMORES. “Mi familia siempre me apoyó en todo, y es muy importante para mí. Cada vez que hago algo necesito tener su aprobación, que me hace sentir muy bien”, confiesa Natalia. Pero además del circo, los shows, las grabaciones, la familia y la carrera de Derecho, hay tiempo para el corazón. Desde hace una década –es decir, desde que tenía catorce años– está de novia con Andrés Manini (24), vecino de Arequito. Y aunque después de la boda de la Sole –en abril pasado– los amigos comentaron que tal vez antes de fin de año sería Natalia la que pasaría por el altar, ahora ella le pone más luz al asunto. “¿Casamiento? ¡Claro que está en mis planes! Pero con Andrés vamos a esperar un poquito más… Y por supuesto que también pensamos en hijos. Me gustaría ser una mamá joven, pero –como es ley para todos los Pastorutti– antes hay que pasar por la iglesia”.

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