Natalia en Caras


`Me recibí de abogada pero no dejare de cantar´
Si se condensara en una única imagen la vida actual de Natalia Pastorutti (24), sería algo así: una bonita joven, haciendo malabares con libros de Derecho Civil y Penal y entonando alguna melodía pop. Imagen un tanto extravagante, pero que, en un orden estricto y algo obsesivo de su protagonista, adopta una forma coherente. Es que la hermana de la cantante Soledad (26) no sólo se recibió de abogada, sino que se ha convertido en una de las figuras del “Circo de las estrellas”, en el programa de Susana Giménez. Y como una estrategia de marketing personal, las acrobacias y malabares la ayudaron a levantar el telón para la presentación de su disco como solista, estilo pop. Pero fue lejos de los escenarios que Natalia -luego de seis años de estudio en la Universidad del Salvador-, cumplió uno de sus más caros anhelos: terminar la carrera de abogacía. Después de repasar sus últimos apuntes con la ayuda de los músicos que tocan junto a su hermana, el martes 13 de marzo, y dejando de lado las supersticiones, recibió su título. De novia desde hace diez años con Andrés Manini (24), quien era su vecino en Arequito, Natalia pasa la mayor parte de su tiempo en Buenos Aires, donde entrena para el “Circo de las estrellas” y ultima los detalles de su nuevo disco. Sin preocuparse por la distancia, aprovecha los fines de semana para visitar a su novio, en su ciudad natal. Fue allí donde, el 28 de abril, su hermana contrajo enlace con Jeremías Audoglio, en una fiesta que ella vivió como propia. Cuando la interrogan acerca del día de su boda, Natalia rehuye el tema. Sin embargo, lejos de transitar por la cuerda floja, la cantante da cada uno de sus pasos sin titubeos y con la seguridad de quien “consigue lo quiere”.

—¿Es verdad que repasó las últimas materias de la carrera durante una gira junto a su hermana y los músicos?
—Es así. Las últimas materias me las tomaban ellos. “Sole” se reía. La verdad es que siempre me apoyó en mi proyecto.

—¿Ella quiso estudiar una carrera en algún momento o sólo se dedicó a la música?
—Llegó a estudiar Ciencias Políticas, pero tuvo que dejar en primer año porque es tan perfeccionista que pretendía rendir todas las materias en fecha, pero no pudo conciliar los tiempos con su carrera musical.

—Teniendo una vocación artística tan marcada, ¿de quién heredaron la pasión por el estudio de carreras como el Derecho o las Ciencias Políticas?

—De nadie. En mi caso, lo que ocurre es que desde muy chica siempre dije que quería ser escribana. Y después averigüé que primero debía lograr el título de abogada. Al empezar me enamoré de la carrera.

—Tanto usted como su hermana parecen muy perseverantes…
—Es la única forma de conseguir lo que una quiere.

—De todas maneras, ¿siente que en algún punto su figura queda eclipsada frente a la efusividad de su hermana?
—La gente suele experimentar esa sensación, pero la verdad es que yo soy la más viva porque al tener menos exposición no necesito ir a las conferencias de prensa, entre otras tantas obligaciones extenuantes. Lo que siempre decimos es que cuando surgió esto éramos una familia y cada uno se dedicó a hacer lo que más le gustaba y creía hacer mejor. Y “Sole” siempre fue la más caradura, mientras que a mí no me gusta hablar en público. Ella siempre quiso darme más participación, aunque aceptó mi postura.

—¿Qué recuerdos tiene de su infancia en Arequito?
—Siempre nos criaron de la misma forma. Al tener poca diferencia de edad nos vestían iguales. Si empezábamos tenis, lo hacíamos las dos al mismo tiempo, las dos íbamos a clases de guitarra. Eramos muy caseras, no jugábamos con Barbies y tampoco éramos de pelearnos mucho. Teníamos el campo a diez cuadras, pero llevábamos una vida de ciudad.

—¿Cómo vivió el casamiento de su hermana?
—Todavía no lo puedo creer. Lo viví como algo lejano. Una siempre cree que es algo lejano, pero finalmente ocurrió. Hay que ver cómo cambiará nuestra vida porque hace diez años que estamos viajando de un lado a otro. Imagino que algo se va a modificar.

—¿Y ya sueña con su boda con su novio?
—Estoy de novia desde hace más tiempo que Sole. En total llevamos diez años juntos, pero una boda todavía es algo distante. Pensaba que después de recibirme vendría el casamiento, pero ahora que llegó el momento, tengo que confesar que todavía prefiero el poncho al vestido blanco.


Anterior Llegó su momento...
Próximo Campaña contra mal de Chagas