"Ahora todos quieren un bebé"


Cumplieron el anhelado sueño que durante siete años de noviazgo acunaron en sus fantasías. Soledad Pastorutti (26) guardó el vestido que Laurencio Adot le diseñó para ser una novia de cuento de hadas y Jeremías Audoglio (29) colgó el traje que Tito Samelnik, de Matices, le creó para sentirse todo un príncipe encantado. Después de vivir su tan anhelada boda, la pareja emprende un nuevo camino. Y, como no podía ser de otra manera, lo hicieron en su propia tierra. “Sole” y “Jere” pasaron su primer fin de semana como “marido y mujer” en el spa del hotel Colonial, en San Nicolás (invitados por su gerente Adrián Pavia), situado a pocos kilómetros de Arequito. “¡Todo salió increíble! Yo no estaba nerviosa, pero sí muy ansiosa. Me acuerdo que el día de la boda me levanté a las 9 de la mañana, y le pedí a la Virgen que no lloviera. Después me volví a dormir más ‘tranqui’. Y no me falló. Aunque estuve un poquito inquieta al bajar del auto ante la iglesia. Me atemorizó ver tanta gente y sentí miedo de caerme al marchar rumbo al altar. Pero, de repente, vi a ‘Jere’ y pensé: ‘¡qué lindo es!’, y me tranquilicé”, cuenta Soledad. Relajados en medio de un verde paisaje que rodea el spa del Colonial, caminaron tomados de la mano, se dijeron románticas frases al oído y se besaron apasionadamente haciendo caso omiso a las miradas indiscretas. El sol volvió a jugar con su complicidad y los acompañó por cada sendero. “Hace siete años que no dejo pasar un día sin decirle cuánto la amo. Y durante todo este tiempo nos volvimos a elegir día a día. ‘Sole’ es lo más importante que me pasó en la vida”, aseguró Jeremías como amante y romántico esposo. “Yo lo amo con toda mi alma y aprendí mucho de él en todo este tiempo juntos. Ahora comenzamos un nuevo camino, y espero ser una digna esposa”, le respondió ella mirándolo fijo a los ojos.

Con las energías renovadas, el matrimonio regresó a su hogar, en la fortaleza que los Pastorutti crearon en las afueras de Arequito. Pero sólo lo hicieron por apenas unas horas. Las suficientes para preparar las valijas XL y partir, en su Volkswagen Passat gris metalizado, hacia Rosario. El viernes 4, acompañados por Griselda y Omar Pastorutti y por María Esther y Carlos Audoglio, tomaron un café en el Aeropuerto Internacional Fisherton. “Ahora que ya estamos casados, nos preguntan para cuándo los nietos. Todos quieren que tengamos un bebé… ¡Pero no saben lo que van a tener que esperar!”, confiesa Soledad con su simpatía acostumbrada. Y la hora de la despedida no se hizo esperar. Mientras el altavoz anunciaba la partida del vuelo hacia Chile, el flamante matrimonio se fundió en entrañables abrazos con padres y suegros. Su luna de miel también será soñada. Les aguardan días de amor y paseos por Madrid, Sevilla, la bella y romántica París, la encantadora Venecia, Florencia, Amalfi, Roma, Grecia, Mykonos, Rodas, Patmos, Pireo y un regreso, con algunos días de playa, vía Caribe.

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1 comentario

  1. carito!
    9 de mayo de 2007

    aaahhh chetaso el viaje por Dios!! cada dia más linda tu página dye, inalcanzable te diría!! jaja besoo