Soledad en Clarín


Los novios saludarán revoleando el poncho en el atrio
Entre los preparativos para su casamiento y la próxima presentación en el Gran Rex, Soledad Pastorutti se hizo un momento para charlar con Alejandro Fantino, que se acaba de casar (shhh).

Cuánta tarea. Cuánta organización. Cuánto trabajo. Debe ser por eso que hemos escapado al matrimonio. Para casarse, créase o no, lo más difícil no es dar con quién. Lo más complicado es la previa. Para muestra basta un botón: Soledad Pastorutti estuvo anoche en el programa de Alejandro Fantino y relató parte de tamaño proceso. Sí, se nos casa la Sole. Con su novio de toda la vida. Una ternura. Lástima que todavía no haya llegado hasta aquí ni siquiera una participación. Y eso que la fiesta es multitudinaria. Redondeando, mil invitados. No digan que en mil no pasaríamos nosotros desapercibidos. Con lo silencioso y perfil bajo que solemos ser. Pero bueno, siempre nos quedará París y siempre les quedará la posibilidad de repensarlo…
De todas formas, y aun estando fuera del convite, deseamos a los novios mucha felicidad. Se la merecen. Al menos sólo por el esfuerzo anterior a la boda. Catering, fotos, música, distribución de mesas, horario en el que se baila el vals y protocolos semejantes. Qué desgaste. Y eso que la Sole tiene una wedding-planner, eh, que si no. Claro que la Sole, como corresponde, no la llama wedding-planner.
Mejor lo hizo Alejandro Fantino, que shhhh, no digan nada, pero se casó. Tan mínima fue la ceremonia que incluso hay quien duda de que ambos novios hayan participado. Tal vez por eso mismo fue Fantino el más interesado en saber cómo era toda esa preparación. ¿Hay un momento indicado para bailar el vals?, ¿vos elegís cada plato del menú?, ¿la música también?, preguntó el conductor. Según supimos, en el caso de la Sole, la música la elegirá ella misma, porque una vez ya le pasó que un DJ animó su cumpleaños y no le puso cumbia. Y sin cumbia, como todo el mundo sabe, no hay casorio.
La despedida de soltero/a fue otro interesante ítem que trataron en la animada y distendida conversación. Las despedidas, contó, se festejarán por separado. Y el que debería estar más preocupado es él, porque las amigas de Sole –dijo ella- son terribles. De hecho, la chica hasta confirmó presencia de un stripper. La Sole y un stripper, qué nos cuentan, eh. Eso mismo, nos cuentan todo, si alguno tiene a bien participar de alguno de los festejos que se vienen, ya saben: aquí estamos nosotros.

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