La cantante se presenta esta noche en el Festival de Cosquín. Dice que ahora se siente más relajada, y defiende el vedettismo sano en el folklore.

“No me quejo, hay trabajos más duros”, dice Soledad, que acaba de pasar la siesta ensayando. Cansada, comenta que ya está acostumbrada a los horarios cambiados. Agradece que su marido viva al mismo ritmo: “Hace cinco años que trabaja conmigo, está más acostumbrado que yo. Además creo que los hombres tienen otro aguante. Yo aguanto mucho, pero se me nota en la garganta cuando no descanso bien”.
–¿Te cansás más ahora que cuando empezaste, hace más de una década?
–No sé si más. Estoy como más tranquila; siempre fui muy inquieta, nerviosa… no al punto insoportable. Estoy con todo más afianzado, un momento en que ya sabés hasta qué punto da tu cuerpo y hasta qué punto no. Y trato de disfrutar un poco de la vida. Salir a tomar un café, si tengo ganas, salir a caminar, tener una charla con los músicos. No me privo, me la estoy tomando un poco más con soda.
–¿Con qué vas a sorprender en Cosquín?
–Ojalá pueda sorprenderlos, pero es difícil después de tantos cosquines conseguirlo. Al principio eran sólo dos guitarras, el bombo y mi voz. La novedad era yo. Después sumamos cotillón, papel picado, bajamos en arnés… ¡hicimos tantas cosas en Cosquín! Ahora, después de haber afianzado mucho el show y de haberme afianzado yo como artista, creo que lo más importante es que vaya, cante y haga las cosas lo mejor posible. La idea es hacer un comienzo diferente, con un tema inédito, un video y un ballet con 60 personas de la zona donde vivo.
Memoria intacta
–¿Extrañás de algún modo aquellos años en que hacías las cosas artesanalmente?
–No. Siento de aquellos años el orgullo de haber llegado al lugar adonde llegué, de haber empezado ahí. Hay muchos artistas que por ahí no saben que hay que pasar por ésa, y creen que el camino es más fácil. Están perdiendo justamente la escuela, que es lo más importante.
–¿De Jesús María qué te quedó?
–Los comentarios. Creo que hice el mejor show en Jesús María de mi vida. Y la gente me lo ha dicho. Además, está el rating que midió el canal, que me sirve porque está apuntalando mi figura en la televisión desde un lugar que me interesa. Siento que la gente cree en mí, y eso no tiene precio.
–¿Hay vedettismo en el folklore?
–(Risas) Hay un poquito, sí. Pero el vedettismo sano es bueno. Todo lo que ha crecido el folklore con el camino que Los Nocheros nos han abierto en cuanto a exigencias de sonido, de escenario, de luces, por ejemplo. Todos disfrutamos de muchas cosas gracias a ellos. Pero también hay otras cosas que no tienen nada que ver con lo que hacemos.
De parte de los artistas
–¿Qué sensación te provocó esa polémica con artistas que actuaron en shows del Gobierno, supuestamente con cachés muy altos? ¿Te solidarizás con ellos? ¿Te molestó que se hable así? ¿Te parece que la política debería quedar al margen?
–Es inevitable. Los artistas tenemos mucho compromiso con la gente, con el pueblo. No me parece mal que un artista tenga determinada opinión o quiera hacer algo, al contrario. Creo que la polémica se agrandó demasiado, y me parece que no fue tan real. Las personas con las que puedo tener mayor cercanía son Teresa (Parodi) y Mercedes (Sosa), pero no hablé del tema con ellas. Yo confío muchísimo en la buena voluntad de los artistas, porque la experiencia y los años de trabajo lo han demostrado. Estoy más del lado de creer en la buena voluntad de ellos que en lo que se dijo. Además, cuando uno tiene que actuar para una producción que sale de la política, hay cosas que tal vez uno ni se entera, y a lo mejor no están bien hechas.
–¿Solés estar bien informada de lo que pasa en el país y el mundo, o preferís quedar un poco al margen?
–Uno no puede estar nunca al margen de lo que pasa. Yo quiero que a todos nos vaya bien, porque este es un país maravilloso. Tenemos que cambiar muchas cosas, entender que llegó el momento de la madurez, que todos estos años de democracia nos tienen que enseñar y los tenemos que valorar.
–Ya tenés dos o tres crisis encima.
–Sobre todo la de 2001. Me la pasé trabajando gratis. O porque no nos pagaban o porque eran conciertos solidarios. Pero no me quejo, ojo. Hago lo que me gusta. Y nosotros los artistas tenemos un compromiso muy grande con la gente; por eso cuando nos llaman en los momentos difíciles tenemos que estar ahí, porque también es una oportunidad que nos da la vida de ayudar y devolver a la gente todo lo que nos dio en los buenos momentos.
Un lugar propio
–¿Tuviste la tentación, al ver a algún joven con talento, de querer manejarle la carrera, impulsarlo como alguna vez hicieron con vos?
–La verdad es que no me da el cuero. Yo tengo la productora, Ecos de la Posta, que me maneja a mí y producimos festivales. Tenemos algunos artistas, pero no los producimos en todo, sino que confiamos en la calidad del artista y tratamos de que sea una cuestión conjunta. Si bien yo tengo un nombre, me cuesta mucho en festivales encontrarles un lugar a ellos, y eso que yo podría pelear. Podría decir “si no lo ponés a él, no voy yo”. Pero no quiero entrar en esa; la gente se tiene que ganar su lugar por propio talento y nosotros vamos a tratar de ayudarlos en la medida que se pueda.
–¿Estás componiendo?
–No mucho, no como quisiera. El tiempo no me da y la cabeza tampoco, pero en Cosquín el tema con el que abro es mío, inédito. Me parecía una linda manera de abrir, para este momento mío y para el momento del país también.
Fuente: La Voz del Interior













