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Soledad Pastorutti

Archive for marzo, 2008

La gran Sole

Posted by DYEGO On marzo - 30 - 2008

PUERTO RICO, MISIONES. Unas diez mil personas y tres mujeres artistas de la talla de Soledad Pastoruti, Fabiana Cantilo y Daniela Herrero, que desplegaron todo sus talentos sobre el escenario, le pusieron el marco a un sábado ideal que se vivió en el complejo polideportivo Municipal, donde la expresión musical de estas artistas de rubros diferentes fueron la excusa perfecta para combinar la solidaridad con el placer de participar de un mega recital nunca antes visto en esta ciudad, tal como la séptima edición de Música por Todos, evento que fue organizado el Instituto Provincial de Lotería y Casinos (Iplyc), en conjunto con la Municipalidad.

A las 0:15 subió al escenario Soledad Pastoruti vestida como una moderna paisana, quien con una demostración de gran profesionalismo elevó al máximo el nivel del show. El Tifón de Arequito hizo de todo en su actuación. Empezó por demostrar un gran respeto por el público asistente al evento, conversó fluidamente con ellos, los distrajo con anécdotas, un repaso por las canciones de sus poco más de diez años de carrera y, finalmente, el clásico revoleo de poncho con el tema ‘A Don Ata’, pieza que le dio una identidad muy especial a esta joven y talentosa mujer que, en su paso por esta ciudad, fundamentó con creces la inversión monetaria del organismo oficial para financiar el mega evento.

Unión folklórica

Posted by DYEGO On marzo - 29 - 2008

sol Soledad, Los Nocheros y Chaqueño Palavecino -esto es, el folclore que mueve multitudes- se reunieron para hacer un popurrí de temas. Fue uno de los momentos más esperados. Pero cuando estaban cantando el clásico de la Sole, El tren del cielo, saltó la pista con la base musical. Bebe Contepomi -el esmerado conductor, al que luego se le sumó Sebastián Wainrach- zanjó el momento como pudo y hubo que repetir el número "para la tele". Después, en otra instancia de la fiesta, el Chaqueño jugó con Soledad "a que se besaban".

La Sole conductora de TV

Posted by DYEGO On marzo - 28 - 2008

canal siete Soledad Pastorutti tendrá su programa de televisión por Canal 7. Ya que firmó contrato para conducir el ciclo de folklore "Ecos de mi tierra", al mismo tiempo que desistió de la propuesta de Marcelo Tinelli, quien la tentó para sumarse al certamen Bailando por un sueño.

Según confesó la artista, el decirle “No” a Tinelli no se debe a falta de voluntad sino al intenso año laboral que tiene por delante, en el cual no sólo conducirá su envío por la pantalla estatal sino que, entre otras cosas, lanzará un nuevo disco y realizará diversas presentaciones.

Noche de Gardel (Actualizado)

Posted by DYEGO On marzo - 26 - 2008

Premios Gardel 2008 Hoy a la noche se realizará la entrega de los Premios Gardel a la Música, otorgados por CAPIF. Noche de la cual participaran las dos hermanas Pastorutti: Nati ternada por su primer disco "Me dejo andar" y Soledad cantando junto a dos grandes del folklore: El chaqueño Palavecino y Los Nocheros, engalanando la velada. A partir de las 23:30hs, Canal 13 de Buenos Aires transmitirá dicho evento con la cobertura de los momentos más importantes.

La entrega comenzó con Soledad, El chaqueño Palavecino y Los Nocheros con Celoso no soy, Tren del cielo y Vuela una lágrima. Andrés Calamaro, se llevó el premio de oro. Natalia no ganó su terna, ya que el premio lo obtuvo Cacho Castaña. Luego, Soledad entregó la terna en la cuál ganó el chaqueño Palavecino con su álbum Chaco escondido.

Jorge en el recuerdo

Posted by DYEGO On marzo - 26 - 2008

1999.
El Reportaje atrevido
de JORGE GINZBURG

Sin-título-1 

¿Cómo fue que empezaste a cantar? En mi familia estaba la creencia de que además de la escuela había que ocupar el tiempo libre en deportes o en arte. A los 6 años empecé órgano, después guitarra, cantaba para acom­pañarme porque si no era aburrido. Mi profesor hacía espectáculos con los alumnos, y yo me animé a cantar media zamba, porque no me la había aprendido entera. Mi papá me vio y ahí empezamos a recorrer festivales.

¿Cómo iban a los festivales? En esa época no podíamos comprar autos cero kilómetro, pero papá no podía estar con el mismo auto, siempre cambiaba. Tuvimos una chata, un Fairlane, una vez tuvimos uno con un olor a ratón terrible.

A mí me contaron que tu papá roba­ba nafta. Sí, y nosotros le hacíamos de campa­na. En el taller, iba con la manguerita y chupaba de los autos que arreglaba, para poder viajar. íbamos todos apretados, éramos como siete.

¿Ibas con tu mamá, tu hermana…? No, en ese momento mi hermana no cantaba, y mi mamá tampoco iba, porque es muy de su casa. La vida que llevamos ahora es todo lo contrario a la que ella hubiera querido. Mi mamá no salía de su casa: ella es feliz limpiando. Limpia y canta, qué sé yo…

¿Qué edad tiene? Cumplió 44 hace poco, y mi papá tie­ne la misma edad. El fue su primer novio, a los 19 años. Mi mamá siempre fue así, de joven no salía mucho. Vivía en un pueblo más chico, donde no había mucha noche. No digo que Arequito sea mucho más grande.

¿De chica tenías todos los juguetes que podías querer? No, para nada. El Ratón Pérez en vez de plata traía un turrón… (se ríe).
 
Un turrón que no podían comer porque se les había caído el diente. Claro, de diez centavos el turrón, pero éramos felices así. De chiquita ayudaba a mi papá a cobrar las bole­tas del taller. A los 12 vendía prepizzas con mí hermana. Repartíamos como 800 por día.

¿La idea fue de ustedes o de tu viejo? No, nuestra. Mi papá nos enseñó que las cosas se consiguen con sacrificio, con trabajo. Siempre fuimos buenas en la escuela, las dos salimos abanderadas, mejor compañeras. Tenía facilidad para estudiar, pero mi conducta era terrible. Siempre hacía locuras.

¿Te acordás de alguna? Llegaba muy temprano a la escuela y ponía el tacho de basura arriba de la puerta para agarrar al primero que entrara. Un día entró la suplente, que fue a conocer el aula, y se cayó el tacho de basura, hizo todo un desastre. Pero la tipa era buenísima, nunca me dijo nada, no me mandó a dirección.

¿Pasas mucho tiempo en Arequito? Soy nómade, pero vivo ahí. Los fines de semana largos va gente de afuera a visitarme, fanáticos, y me tengo que andar escondiendo.

¿Son peregrinaciones para ver a la Sole? Algo así, van casi todos los días. En verano, o en vacaciones, es terrible. La gente de Arequito te agradece porque suben las ventas. (Se ríe.) No sé. Está muy mal la situa­ción, la gente va con lo justo, se llevan su comida. Duermen en la plaza.

¿No dirán que tenés poderes curativos? Lo dijeron, pero yo pare la mano. Había salido en una revista que yo tenía un aura, qué sé yo…

No sería "A la voz de aura"… (Sigue riendo.) No, salió el testimonio de gente que decía que yo la había tocado y le había curado no sé qué cosa. Yo dije: "No, disculpen muchachos, pero yo soy igual que todos".

¿Nunca llevaste un novio a tu casa? No. No.

¿Qué pasa? No sé, no se me dio la situación…

¿Tu viejo es guardabosque? No, no.

Ya estás en edad de tener novio. Sí, por supuesto, ni hablar. Mi mamá tuvo el primer novio a los 19 años, y yo ahora tengo esa edad (sonríe).

No digo un novio formal, pero un noviecito… Es que no es fácil. Es una situación medio difícil la mía. Yo soy una persona pública. Además siempre busco a la persona ideal, al perfecto. Supongo que porque nunca me enamoré.

Les ves defectos a todos. No es que les vea defectos, tengo miedo de que la persona se pueda sentir mal. Es muy difícil mi situación. Dónde encontrar el novio, en qué ambiente.

¿No vas a bailar? Sí, sí, en Arequito, sí.

Hiciste una película, ¿cuántos chicos de tu edad había? Varios, como 20.

¿Alguno se te acercó y dijiste "Qué lindo… éste me gusta"? Había chicos lindos, pero hay algo dentro de mí que quiere guardar la calidad de artista. Además yo sabía que si en la película pasaba algo lo iba a saber medio mundo. La verdad es que no sé explicar por qué, pero no se dio.

¿Qué pensás que le pasaría a tu viejo si llegas con un novio? Uy, se muere. Se muere, pero lo va a tener que aceptar.

¿No será que estás pensando en no defraudar a papá? Nooo, no. Siempre que hablamos del futuro con mi papá, él ya cuenta los novios. Igual, supongo que cuando uno se enamora no le va a dar boli­lla a lo que piense el padre.

¿Tendrá miedo de que en vez de revolear el poncho revolees la chancleta? No. El hizo todo lo posible para educarme, ahora los errores pasan a ser míos.

¿Sentís que por ser de pueblo sos más chica que las chicas de tu edad? No por ser de pueblo, por la familia. Yo tengo amigas de mi pueblo y somos totalmente diferentes. Mi familia es muy católica, muy correcta. Pienso que cuando uno se enamora le cambia la cabeza, como que todo lo que uno pensaba hacer o pensaba respetar, ya fue. Es lo que yo supongo.

Soledad, el amor tiene que ver con la vida… Lo que yo siempre busqué es ser una persona respetada, no por ser conocida, sino en otro sentido. Cuando empezás a salir con pibes desde chica tenés más posibilidad de equivocarte. Te equivocas una vez, dos, tres y cuan­do te equivocas muchas veces, dejas de ser una persona demasiado respetable. Los pibes te toman para la joda.

Por la forma en que hablas, no me extrañaría si un día dejas la música para recluirte en un convento. No, tampoco la pavada. (Vuelve a reír.) Además, no te voy a contar todas las cosas que yo viví. (Sonríe picara.) Mi mamá quería ser monja.

Bueno, tan lejos no estaba… Sí. Y ahora yo le digo: "¿Estás arrepentida después de las dos nenas hermosas que tuviste?". La carga­mos con mi papá, porque él y yo somos los maleducados de la casa.

¿Mal hablada vos? Puf. Terrible. Con mi papá nos decimos de todo a propósito, porque sabemos que mi abuela, mi mamá, todos empiezan a persignarse.

¿Tenés registro? Hace cuatro años que manejo. El mismo día que cumplí 18 años, que fue un lunes, alas siete de la mañana, me fui a la comuna del pueblo a sacar el registro. Me encanta manejar.

Y seguro que te encanta la velocidad. Sí, hago de todo, soy una loca. Cho­qué varias veces, mi auto es un desastre. Choqué el primer cero kilómetro de la familia, lo hice pomada, íbamos once arriba. Locuras de piba. Llovía, estaba el pavimento medio mojadito…

¿Eso fue en tu pueblo? Sí. "¡Y, estaban endrogadas las chi­cas! Estaban borrachas, endroga­das", viste cómo son los pueblos, las viejas… (serie). Pero me sirvió, des­pués de ahí aflojé. Aunque me sigue gustando correr carreras.

¿Qué haces cuando necesitas plata? Tengo un gran defecto: salgo siempre sin plata. Entonces, cuando necesito, busco desesperada a mi papá.

¿Le pedís a tu papá o tenés tu plata? No, le pido a mi papá. Yo compro una cosa, tac, y lo que sobra se lo devuelvo. La plata me quema en las manos, compro cualquier pavada.

¿Alguna vez te dijo "qué te crees, que a mí la plata me la regalan"? No, no. El exagera.

Si no le contestas: "Papá, ¿sabes de quién vivimos?". Sí, ni hablar. Pero él exagera, me dice "toma, toma, por si necesitas para el auto".

Cuando tu hermana se quiere com­prar algo a quién le pide, ¿a tu papá o a vos? No, a mí no. No sé cómo hace, pero siempre tiene ahorrado un montón, siempre tiene plata. No necesita pedirle a nadie, ella va y compra. Es la rica de la familia. Es la independiente de la familia. Ella va, viene, hace su vida. Yo estoy más acostumbrada a avisar cuándo llego, a dónde voy, dónde voy a estar.

Sos la hija modelo. No tanto…

Y ella la difícil. He tenido mis cañas al aire, pero…

Contame lo de las cañas al aire, te pido por favor. Las borracheras, esas cosas. Me gus­ta cada tanto. Por suerte no hago locuras. Creo que una persona fresca y borracha es la misma persona. Por ahí el alcohol te estimula a contar co­sas, a pedirle perdón a algún amigo al que le hiciste algo.

¿Qué tipo de borracheras tenés? Depende con quién esté. Si estoy con mis amigas, con el grupo grande, es más alegre. Cuando somos dos o tres es como que nos tiramos abajo.

Te pones nostálgica. Sí. Por suerte creo que en mi familia nunca me vieron llegar así. Siempre traté de estirarla hasta último mo­mento (se ríe), siete de la mañana, lle­gaba con el día, pero más o menos bien. Después me aguantaba los do­lores de cabeza, pero no decía nada, si no me matan. Pero una borrachera cada tanto no le hace mal a nadie.

¿Por qué se pelean con tu hermana? Más que nada por la ropa.

¿Quién le usa la ropa a quién? Yo a ella. No me gusta ir a los locales y que te digan "ay, esto te queda bár­baro". Me gusta ir caminando y de pronto ver algo en la vidriera que me gusta, tac, lo compro y listo. Pero cuando necesitamos algo, va la Naty.

¿No hay rivalidad entre ustedes por­que vos sos la famosa? No, para nada. Es que a ella no le interesa ser famosa. Ella sabe que yo trabajo mucho por esto. Este tipo de cosas le trajo privilegios: tiene 16 años y tiene un autito para ella, siempre tiene plata, pilchas. La que se queja a veces soy yo, no ella.

¿Te pesa lo que laburás? Sí. No porque me pese el laburo, me encanta. Me pesa tener que irme de mi pueblo. Disfruto de mi pueblo, de mi gente, ir a tomar el mate con mi amiga que trabaja en la estación de servicio. Voy ahí a cebarles mate a los camioneros que paran, y la gente no lo puede creer. Pasan, vuelven y me dicen: "Discúlpame: ¿vos sos o no sos?".

¿Qué cosas te deprimen? Me molesta cuando la casa está rodeada de gente, se plantan en la puerta y no se conforman con un autógrafo; ellos quieren entrar a tu casa. No me deprime, pero me pone histérica, me cambia el humor terriblemente.

¿Se mudaron o viven en la misma casa de siempre? No, nos mudamos porque en la otra casa era terrible, estaba muy cerca de la calle y de noche vivíamos con la luz apagada para que no espiaran. Nos mudamos a un quincho al que se le agregaron habitaciones, hasta que terminen la casa falta un montón.

Pero habrán hecho una casa linda, con pileta. Sí. La pileta es lo primero que se hizo. La verdad es que tenemos me­nos educación para hacer una casa que no sé qué… (se ríe}. Ahora vivi­mos en el quincho, y la casa, bueno, con tiempo, porque es caro hacer una casa. Es un terreno grande, son como cuatro hectáreas.

Una chacrita. Es como un campo. Ustedes le dicen country, para nosotros es el campo. Queda en las afueras, tiene un pare­dón alto, con dos portones, y después todo tejido, porque no alcanzó la pla­ta para todo el paredón (se rie). Y tuvimos que ponerle lona al tejido.

Tienen que hacer como las canchas de tenis y venderle a alguna empre­sa deportiva. Te imaginas, con las cosas que han dicho de mi viejo, lo trataron de todo ya; hasta dicen que me maneja. Si vieras cómo lo tratamos al viejo en casa…

¿Quién representa mejor el estilo de vida de Arequito, la vedette Yanina Silly o vos? (Se ríe y tarda en contestar.) Creo que la mezcla.

¿Te gustaría ser como Mercedes Sosa? ¿En qué sentido? (Se produce un silen­cio y se larga a reír.)

Gorda. Qué querés… (no puede hablar de la risa). Por supuesto, tener una carrera como la de ella…

Pero con tus cinturones… Me gustaría tener la carrera de Merce­des Sosa. Pero también estar del lado de Guarany, del lado de lo más po­pular. Mercedes es una artista popu­lar , pero no de festivales. Empezó en los festivales, y después eligió.

¿Qué tiene el festival? El contacto con el público es muy diferente que actuar en un teatro. En un pueblo están todo el año esperando esa fecha, la gente se desata, se vuelve loca. El festival es pueblo. Lo veo en Arequito, cambia muchísimo cuando viene un artista a actuar.

¿A Guarany le gusta lo que haces? Sí. Es un tipo que siempre apoyó a los movimientos jóvenes. Es un tipo que tiene una cabeza muy abierta.

¿Escuchas tus discos? Ni bien salen los escucho, y los empiezo a criticar, siempre hay algo que no me gusta, y siempre estoy súper disconforme con el disco, con el sonido. Después pasa el tiempo y no lo escucho más. Sólo los escucho de casualidad, cuando agarro el auto de mi papá, que siempre tiene el dis­co mío, porque él me escucha a full.

¿Cuál fue la última película que viste? Una con Julia Roberts y Susan Sarandon, pero no voy mucho al cine. Veo películas en video, o en DVD.

Por lo menos tenés DVD. Es de mi hermana; se lo regalaron para su cumpleaños. A mí no me regalaron nada para el cumpleaños, a ella le regalaron el DVD.

¿No te regalaron nada? Nada, y encima ese día siempre labu­ro. Hago mi cumpleaños para todos los fanáticos, vienen todos a Arequito y hacemos un recital grande. El año pasado vinieron Los Pericos a festejarlo. Después me hicieron una fiesta sorpresa que casi me muero. Había tanta gente en el pueblo que me llevaron encerrada en el baúl del auto.

No te creo. Sí, porque era terrible la cantidad de gente que fue. Se enloquecen y te persiguen. Para colmo el pueblo es chico, es muy difícil esconderte.

¿Es común que te lleven en el baúl? Sí. Muchas veces salgo de mi casa en el baúl del auto. No diferencian que si bien uno es la misma persona, tiene una vida privada, y no todo el mundo puede ser partícipe de esa vida.

¿Nunca pensaste en irte a vivir sola? Sí, pensé. Pero cuando termine el secundario. Quiero liberarme un poco de la familia.

Cuando tenés una pesadilla, ¿te pa­sas a la cama de tus viejos, o ya no? Es que yo duermo con ellos. Porque siempre hay uno que está viajando. Cuando viajo con mamá duermo con ella, cuando no, es porque sabe que estoy enojada por algo. Sino, duermo con mi papá. Me encanta dormir en la cama grande; el olorcito de las sába­nas de tus viejos es otra cosa.

¿Al final le diste un beso a alguien en la película? No, no di.

¿A qué galán elegirías para darle un beso? Me estás metiendo en un brete.

Si no elegís de acá, elegí de afuera. Déjame pensar… Un beso no me saldría más que con alguien que realmente quiera.

¿Por dónde viene, por Brad Pitt, por Leonardo Di Caprio? No, los rubiecitos no. Mel Gibson… Mel Gibson sí, es un tipo que me gusta.

¿Y de acá? No, de acá no… (A partir de aquí, el diálogo tiene como fondo una risa picara y nerviosa de Sole.) No te voy a decir.

¿Si te tuerzo un brazo me decís? No. Te doy un nombre cualquiera, invento uno. En realidad nunca se me pasó por la cabeza…

Estás mintiendo; es muy feo mentir… No estoy mintiendo. Me estás dicien­do actor, por ahí no es un actor.

Entonces decime quién. No, tampoco te voy a decir.

¿Bailas bien? No soy muy ducha, no me sé bien las coreografías, pero me encanta bai­lar. Los bailes folclóricos me encan­tan, sobre todo la zamba, que para mí es lo más romántico que puede haber en un baile.

¿Tu mamá alguna vez te corrió con una alpargata? Con el cinto. Y tenía una ramita de sauce que cuando yo se la encontraba se la hacía pelota.

¿Era de fajarte? Sí, claro que sí. Mi papá me pegó una sola vez. Mamá también nos ence­rraba en el baño. Una en cada baño. Un día yo le desenrollé todo el papel higiénico. Cuando me fue a buscar y vio eso, me volvió a encerrar hasta que lo enrollara de nuevo.

¿Te gustas cuando te ves al espejo? Hay días que sí y hay días que quiero romper el espejo. No me veo tan mal como para decir "tengo que operarme". No tengo muchas lolas, pero no me molesta. Si hubiera una operación de estirar pa’ arriba, eso sí lo haría.

Avísame si hay, así la hacemos los dos. Te lo prometo.

¿Te rateabas mucho en el cole? Sí. íbamos al campo de un amigo, generalmente a fin de año, había un chiquero de chanchos y terminába­mos todos embarrados. Algunas go­tas de alcohol también…

¿En qué eras burra en el colegio? No, me fue fácil en todo. Salvo en in­glés, que siempre me tenía que co­piar.

¿Cómo era el sistema para copiarte? Me anotaba en la goma. Por suerte las pruebas eran de a dos, y nos pasábamos un papel todo escrito, de un grupo a otro. La profe no se daba cuenta.

¿Hace cuánto que no te confesas? Me confesé para Pascua. Siempre me confieso para Pascua y para Navi­dad. Dos veces al año seguro.

¿No se asusta el cura con lo que le contás? No. La verdad es que cuando uno va a confesarse no sé si dice las cosas como tiene que decirlas. La verdadera confesión es la que uno tiene cada noche con la almohada. Con el cura es una cosa más formal.

Para terminar, quiero hacerte algunas preguntas sobre música, dudas que tengo desde hace mucho. Adelante.

¿Qué música crees que se escucha en el Cielo? Primero y principal, instrumental, nada que tenga letra, porque la letra muchas veces desconcentra a la per­sona. Música incidental.

¿Qué instrumento sentís que representa el Infierno? Una guitarra totalmente distorsio­nada, esas guitarras eléctricas, pero que suenan ya muy latosas.

¿Cómo suena un arpa vieja? Muy mal. Depende de cómo está, depende del dueño, de quién la cuide.

¿Por qué es más rápida la "escupida de músico"? Porque tiene que seguir tocando, y tratar de que el público no lo vea.

¿Te gustaría ir a cantarle a Gardel? Depende de quién lo diga. Si me lo dice alguno que me está mandando ala miércoles, no. Pero si alguna vez tuviera la posibilidad de encontrar­me con el maestro, por supuesto. No sé si cantarle a él, pero cantar a dúo. O que me cante él a mí, que sería mucho más lindo. Sería im­presionante

El dueto favorito

Posted by DYEGO On marzo - 24 - 2008

Finalizó una nueva encuesta y frente a la pregunta "Con cuál artista te gustaría un dueto?" los votos fueron muy variados pero marcaron una tendencia importante hacia el que más votos obtuvo: Abel Pintos. Con más de 320 votos el Top 5 de artistas quedó así:

1º Abel Pintos
2º Marcela Morelo
3º Jorge Rojas
4º Mercedes Sosa
5º Diego Torres

Curiosamente con la mayoría ya realizó dueto. Con Abel Pintos ya tuvimos oportunidad de verla cantar "Para todos brilla un sol" e incluso realizaron un videoclip juntos de este tema pero fue en el año 2000 y ambos crecieron mucho como artistas y la gente los quiere ver de nuevo juntos en alguna grabación. Con Jorge Rojas cantó junto a los recordados Tucu Tucu en una presentación que quedó para la historia. Marcela Morelo la tuvo a Soledad como invitada y cantaron en el teatro Gran Rex juntas, y finalmente con Mercedes Sosa en el último Cosquín. De los más elegidos con el que nunca cantó fue con Diego Torres, no sorprende la elección porque naturalmente es uno de los cantantes argentino mas popular y con mayor presencia internacional.

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